LECHUCITA VIZCACHERA:
Athene cunicularia



Por sus hábitos diurnos
y su amplia distribución es sin duda la lechuza mas conocida. Habitante
común de
nuestra pampa, su área de distribución abarca áreas abiertas de toda América,
siendo
además la única lechuza con hábitos cavícolas. Su nombre específico
“cunicularia” hace referencia
a esta costumbre. 
Mide unos 28 cm., de
contextura robusta, largas patas emplumadas y enormes ojos
frontales con células
fotosensibles que le otorgan una aguda visión tanto diurna
como nocturna.
Es fácil observar que
ante una amenaza o peligro sus pupilas se dilatan, como dice el dicho
"abra bien
los ojos", incluso sus blancas cejas aumentan de volumen ante la excitación.
La hembra es algo mas
pequeña que el macho lo que facilita su entrada y salida de la cueva y su mayor
permanencia dentro del nido.
En zonas elevadas de
terrenos sedimentarios, construye su madriguera valiéndose principalmente de
sus
patas, mientras que con el pico corta malezas y raíces. Tanto el macho como la
hembra trabajan en
la excavación. En ocasiones, al sacar material hacia atrás y
afuera, llenan de tierra al compañero que
vigila la entrada. Puede también ocupar cuevas de vizcachas,
peludos, u otros mamíferos cavadores.
Ocasionalmente puede ubicarlo en
barrancas, cortes de caminos, termiteros, etc.
El túnel tiene algo más
de un metro de largo, con una plataforma en la entrada. La boca mide unos 18 cm.
de diámetro. Suele incorporar estiércol tanto en la cámara de incubación
(calefacción) como en la boca
de la cueva.

La cámara de incubación
es un simple ensanchamiento del túnel. Coloca de 4 a 6 huevos blancos, ovoides.

La época de
nidificación va de octubre a diciembre. Durante el celo se los ve muy solícitos,
frotando sus
picos o mimándose mutuamente. Los pichones nacen a los 28 días.
Debido a que la hembra comienza a
incubar inmediatamente de comenzada la
postura, los pichones nacen con diferencia de uno o dos días
entre ellos. Son nidícolas.

La hembra los alimenta y cuida solícitamente, mientras el macho le
trae el alimento que deposita en la
entrada de la cueva, a los pies de la hembra
o se lo da directamente en el pico.
Los padres, a veces
acompañados de otros adultos vigilan permanentemente a los pichones. Ante la
presencia de un eventual predador, emiten un fuerte grito de alarma y
rápidamente ingresan todos a la
cueva.
Luego de dos semanas
los pichones comienzan a asomar a la cueva. Sus ojos parecen “velados”. Son
como
pompones color crema con el dorso gris pardusco que apenas pueden caminar. Aveces se tambalean y se tumban por la falta de equilibrio. Todo les llama la
atención y a todo le temen.
Si se los observa con dedicación casi podría
descubrirse en sus facciones expresiones de asombro ante
el nuevo mundo.

Poco a
poco van aumentando sus horas en el exterior y practican aleteos para fortalecer
sus músculos.
Se sienten orgullosos cuando alcanzan a "volar" 50 cm. y
miran a sus hermanos que lo observan como
diciendo "¿vieron lo que hice?".
Algo más de un mes después, dan los primeros vuelos y a los 45/50
días la hembra expulsa a los pichones
para que comiencen su vida en forma
independiente. Al año de vida ya podrán reproducirse.
Se alimentan de
pequeños mamíferos (tuco-tucos, ratones, murciélagos, etc.), reptiles,
batracios, aves e
insectos. Como todos los estrigiformes, es muy útil para el
hombre por combatir plagas que dañas los
cultivos y/o transmiten enfermedades.

 Las presas las cazan
vivas para luego de matarlas engullirlas enteras. Las partes no digeribles como
pelos,
plumas, huesos, etc. Son regurgitadas en bolos elípticos llamados
“egagropilas” que miden unos cuatro
centímetros de largo por uno de diámetro.
Sus métodos de caza
difieren según las presas. En tierra, con cortas y rápidas carreritas, o
lanzándose
desde una atalaya a mediana altura desde donde acecha. También, con
gran habilidad toma con sus garras
insectos posados en los árboles con un corto
y certero vuelo. Por lo general comparten el alimento que llevan a la cueva y en ocasiones llaman
al compañero para compartir
el banquete. Se la observa algunas veces "jugar" con
la comida, pasándola de pico en pico hasta que la ingieren
o la guardan en
la madriguera.
En los días de alta
temperatura, se ubica a la sombra junto al tronco de un árbol o entre el
follaje, siempre cerca
de la cueva. Aprovecha los regadores para bañarse, se la
ha observado girando alrededor de la lluvia y
colocándose en diferentes
posiciones como si estuvieran tomando una verdadera ducha higiénica.
Gusta
también tomar baños de sol, extendiendo sus alas y recostándose sobre el suelo
al lado de la boca de
la cueva.

Compañera del hombre,
suele construir su cueva en zonas pobladas o cerca de las viviendas. Si bien los
Strigiformes en general se consideran “de mal agüero”, esta lechuza, por sus
hábitos diurnos no es tan
combatida como la nocturnas.
En nuestra casa y luego
de observarla por un tiempo prolongado me atrevería a decir que reconocen a sus
"vecinos" humanos mas próximos con quienes comparte su hábitat. Uno puede
aproximarse sin inconveniente
hasta un metro de distancia y permanecer allí a su
lado sin problemas. Solo se inquieta cuando se la mira
fijamente a los ojos o
ante movimientos bruscos. Distinta es la reacción ante un extraño al hogar.

Esto hace que el cariño aumente y si bien no son animales domésticos, la
convivencia y el respeto mutuo
hacen que sean una mascota más, buscando siempre
cuidarlas y preservarlas con enorme placer.
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